En esta entrada de blog te comparto algunas reflexiones fruto de la Jornada de Constelaciones Familiares que realizamos el pasado mes de abril en la que nos centramos en el miedo para así encontrar claves que humanamente nos ayude a caminar ciertos momentos del camino.

Mentalmente es importante aceptar que los conocimientos del alma y del corazón no se entienden desde la lógica. Esta limitación sí la puede entender nuestra mente, y desde aquí puede relajarse. La consciencia presente en nuestra alma, en nuestro corazón, en nuestro miedo,…. es profundo.

La sensación de miedo es incómoda. Aun estando presente en mí, no soy yo. Yo soy mucho más. El miedo también está acompañado por otras partes de mí (mi propio “poder”, lo que llegaré a ser,…) Mirar desde el miedo no permite verme en mi totalidad. Sólo me permite ver la realidad contaminada por la visión del miedo, distorsionada a través de las voces de mis fantasmas y de mi monstruos. Aún así el miedo es una pieza que forma parte de un “juego”, que en su totalidad se encamina hacia mi misión en la vida. Que exista el miedo no es una señal de que las cosas van a resolverse de forma  perjudicial para mi camino, sencillamente es algo a atender para así encontrar nuevos recursos que deseo.

Es crucial tomar consciencia que la ayuda para desbloquear el miedo  empieza en un@ mism@. Es importante conectar o recordarse que un@ desea ayuda y darse permiso para aprender. Así el poder de la mirada del miedo internamente pierde poder. La ayuda relevante no es algo que viene desde fuera y que se ha de esperar que llegue, aunque la ayuda externa en infinitas formas sólo llega después de desearlo “de verdad” un@.

Aún con la distorsión que me puede causar mirar desde el miedo, es enriquecedor aún y con miedo mirar la propia misión en la vida (esté más o menos definida). Algo internamente se va relajando mientras se contempla. A medida que se enfoca en la misión, se amplía la capacidad de ver y de verme. Permite ver cómo estamos hoy en una parte de nuestro camino, sencillamente. Un camino que en otro momento, aunque ahora no lo recordemos, lo decidimos así. Existe un sentido y una dirección. Y el miedo sencillamente aparece en algunos trozos del camino como motor.

El alma acompaña a esta vivencia humana. Tiene la disposición y el deseo de acompañar y de sumar. Pero para que así sea, un@ es el que da permiso a caminar con el alma. Es una elección humana.

Te invito a hacer el siguiente ejercicio con la consciencia que su utilidad no es que compruebes ni que te demuestres nada, ….  Es una invitación para explorar, para dejarte sorprender.

Visualiza que te colocas detrás de la misión (según la imagen anterior) y saborea la sensación de respirarte durante unos minutos, te fijas en cómo sientes tu cuerpo, qué sensaciones aparecen,…. Y desde aquí , observa tu miedo. Algunas preguntas que te pueden resultar aclaradoras son del tipo:  “¿Hay algo nuevo que puedas ver o sentir desde éste lugar?”,  “¿Qué?”, “¿Para qué es útil ver esto ahora?”

Si lo deseas también puedes ver tu miedo desde la posición del alma y/o mente, visualizando también que te colocas tras la posición que le corresponde (según la imagen).

Gracias por leer este post.