Estar a la defensiva es el primer acto de guerra” Byron Katie

Todos en algún momento de nuestras vidas hemos reaccionado a la defensiva ya que la situación nos superaba. Un@ puede haber estado a la defensiva por: el momento en el que te encontrabas, porque la información que recibías era especialmente difícil de digerir por tu parte, porque tenías algún asunto pendiente con quien hablabas… Este artículo es útil para quien se encuentra en uno de esos momentos, aunque la finalidad es que llegue a aquellas personas que se han acostumbrado a relacionarse con el mundo desde una actitud defensiva, integrándola como si fuera “normal” y justificada.

El estar a la defensiva es una reacción de la persona cuando internamente se explica que se ha de proteger, y en realidad tiene una reacción “antes de tiempo” que provoca un escenario de conflicto con su entorno, y esta manera de funcionar se establece de forma cotidiana en su manera de relacionarse. Se convierte en una manera habitual ciega para la propia persona: justifica su reacción, se siente dolid@, incómod@ o enfadad@… y está lejos de darse cuenta que la persona que está atacando no es el otro sino ella misma. Un ejemplo:

Fijémonos en este ejemplo de conversación: Para la persona que está a la defensiva tiene una idea previa que justifica contestar “nada” ya en el inicio de la conversación. Pero su interlocutor no sabe de sus pensamientos, sencillamente escucha “nada”. Y desde este primer momento, ya se construye el momento de conflicto que posteriormente es muy posible que se produzca. Lo que la persona que está a la defensiva no es consciente, entre otras cosas, es que su interlocutor le ha preguntado “¿Qué le pasa?” Y es una pregunta que transmite el deseo de querer saber y la transmite libremente porque QUIERE.

A veces se hiere más con una defensa que con un ataque explícito

Quien suele relacionarse con el mundo desde esta actitud tiene una visión del mundo como un lugar donde hay constantes peligros de los que cuidarse, donde siempre unos ganan y otros pierden, donde es de fuertes saber proteger el propio espacio…

La actitud defensiva provoca una distorsión en la relación con el entorno.

Y es una dinámica difícil de romper ya que si alguien del entorno le devuelve un feedback sobre que está a la defensiva, será una razón más para justificar una nueva respuesta a la defensiva.

Como dice la Gestalt, uno proyecta una y otra vez en su realidad de hoy una realidad antigua que sí existió y que sí te causó un daño. Tu dolor, tu enfado sí es real y sí tiene sentido. Pero no hoy, ni con la persona que está enfrente tuyo… Repites una y otra vez un escenario vital donde tú empiezas la acción creyendo que te defiendes, y en realidad atacas. Has creado un guión, como explica el Análisis Transaccional, donde una y otra vez necesitas defenderte. Pero ese guión lo puedes reescribir de la misma manera que pudiste repetirlo una y otra vez. Tienes ese derecho y esa libertad… si tú quieres.

 

 

 

 

 

 

Cómo me veo yo

Cómo me ven los otros

Indicadores de una actitud a la defensiva

Hay tantas maneras como personas en el planeta a la hora de mostrar una actitud defensiva. Sería falso creer, que aunque haya nombrado varias veces la palabra “ataque” en el anterior post, creer que las formas de mostrarse una actitud defensiva es con formas explícitamente agresivas y/o violentas. NO. En esta entrada de blog no estoy hablando sobre una persona que se relaciona desde la violencia con su entorno. Despréndete de ideas tipificadas sobre que “grita”, “insulta”,…. Puede ser. SÍ. Y no es obligatorio. Es decir, una actitud defensiva puede expresarse desde el victimismo. Aún así, seguidamente te especifico algunas formas recurrentes

La persona que está a la defensiva internamente puede detectar los siguientes indicadores:

  • Siente de forma recurrente emociones de ira, celos, orgullo, odio,…
  • Su lenguaje no verbal es más serio, la respiración es poco profunda como si se cortara a la altura del cuello, los gestos faciales son de incomodidad y desagrado, las señales corporales son tensos y rígidos (en la espalda-cabeza, en las manos, en la posición de la cabeza,…)
  • El lenguaje verbal contiene un mensaje acusatorio al otro, de reproche, con ironía, con sarcasmo o incluso expresiones hirientes.

Cómo he comentado hasta ahora, el estar a la defensiva implica ceguera para la persona que se encuentra con este tipo de actitud. Aunque después sí es consciente del daño que sufre, aunque se explique la situación desde otro punto de vista. Por ello, seguidamente te comparto indicadores externos donde la persona puede detectar esa actitud: 

  • Normalmente quien está a la defensiva lo está en todos sus espacios vitales (familia, trabajo, amig@s, vecin@s,…), pero es más fácil observarse más objetivamente en las relaciones personales no familiares donde las implicaciones emocionales no tienen tanto peso. En estas predomina la creencia que las otras tienen la pretensión de aprovecharse, dañar, ignorar,…. Y también en relaciones de mayor implicación emocional suelen estar basadas en consignas tipo “nosotr@s unido@s contra el mundo”
  • En la comunicación interpersonal no se escucha principalmente para entender o para recoger la información que te aporta el otr@, sino se escucha para contestar, para rebatir.
  • En las relaciones personales, el malestar interno es mayor al final que al inicio. No queda la sensación de placer interno cuando finaliza el contacto con el otr@, sino aún con mayor nivel de incomodidad.
  • Estar a la defensiva dificulta ser empático con el sentir del otr@. Por ello, puede haberse dado varias veces el haber escuchado la queja que la otra persona no se siente atendido emocionalmente.

¿Qué te pierdes por “estar a la defensiva”?

Estar a la defensiva te impide vivir la situación real que se está produciendo ante ti. Mientras percibes un ataque, están sucediendo otras cosas que no percibes. Algunas de las cosas que te pierdes son:

 

  • Aprender maneras o ideas diferentes de la situación o de las personas presentes

 

  • Entrar en una dinámica con los otr@s en la que no experimentas el construir entre tod@s mucho más de lo que conseguirías tú sol@.

 

  • Sentir con facilidad el amor que te llega de los demás.

 

  • Sentirte relajado en la compañía de los demás y con relaciones que se sienten en confianza.

A continuación, algunas indicaciones para a partir de ahora …

… si eres la persona que se siente identificada con “estar a la defensiva.

Primero deseo, ¡felicitarte!.

¡TE FELICITO! Estoy segura que te habrá resultado incómodo leerlo y aun así has llegado hasta el final del post. Esto garantiza que estás en el momento perfecto para seguir escribiendo tu historia priorizando los deseos de tu corazón. ¡Actívate, y lee detenidamente las siguientes indicaciones!

La mente es como un paracaídas, trabaja mejor cuando está abierta” Thomas Dewar

  • Sé consciente que tienes una actitud a la defensiva: La consciencia no te evita serlo pero es imprescindible para que sea posible el cambio. Ya que si alguien externo te devuelve este feedback, es muy fácil que lo vivas como un ataque y no como una ayuda.
  • Amplía el paradigma desde el que miras el mundo: No es un lugar donde yo gano/tú pierdes, o tú pierdes/yo gano. Es un lugar donde yo gano/tú ganas.
  • Valora con especial importancia los espacios y las personas con las que te sientes con libertad para expresar tus inseguridades.
  • Cuando tengas una impresión negativa sobre la intención del otro, pregúntale cual es la pretensión de sus actos o el mensaje que te quiere transmitir con sus palabras. Contrasta tus percepciones subjetivas preguntándole al otro. 
  • Cuando alguien te exprese un feedback positivo pídele que te lo repita siempre y cuando estés dispuesto a escucharlo en silencio mirándole a los ojos. ¡¿Sino para qué?! Que te lo repita otra vez te permite tener más tiempo para poderlo escuchar internamente. Aumentar tu autoestima te dificulta ponerte a la defensiva fácilmente.
  • Identifica que actividades te quitan rigidez y te aportan ligereza y placer interno. Darte disfrute es una manera válida de quererte. Y si puedes vivirlo en compañía, ¡estarás en nivel de matrícula de honor
  • Explicita en tus conversaciones las cosas que te suman de la manera de ser del otro, de su manera de hacer, de su manera de trabajar,…. Así comprobarás de cuantas infinitas manera se activa el Tú ganas/Yo gano.
  • Introduce en tu vida un espacio explícito para el crecimiento personal para aprender a relajarte, para sanar tus antiguas heridas, para empoderarte con los deseos reales que esconde tu corazón…..

… si eres mamá/papá de un hij@ adolescente

Piensa que la actitud defensiva es una fase natural que no tiene que ver con los motivos explicados en este blog, sino con una fase vital que necesitan vivir los adolescentes para poder tomar distancia de las personas que más quieren: sus papás.

… si eres profesional del ámbito social y/o educativo (profe, ES, TS…)

Me alegro que puedas añadir a tu mirada que donde hay una reacción defensiva hay una herida a sanar. Evita reacciones tuyas que nacen de una frustración humanamente natural de “querer ayudar” y “que no te dejen” y que “hasta que haya alguna mordida”, y mantente firme en tu propósito: Ocúpate de colaborar hasta donde el otro te deje y evita darle una razón más en su vida para creer que le quieren hacer daño. Tú participas en un trozo de su camino y luego seguirá creciendo, más allá de ti. Confía en que sabrá aprovechar ahora y sino más adelante lo que tú le estás aportando.

Te aconsejo que integres las dinámicas de grupo en tu trabajo diario para enriquecer la relación interrelación basada en el RESPETO entre los miembros del grupo, entre otras cosas importantes. En la página web GERZA puedes encontrar un amplio número de dinámicas para llevar a cabo, con objetivos muy variados. Escribe la palabra que deseas y déjate sorprender.

También puedes combinar  con películas que posibiliten la reflexión y la expresión de la manera de sentir, desde un lugar inofensivo porque no se personaliza. Te recomiendo visitar TICHING.

Y tantos otros recursos que puedes ir intercalando para poner magia a tu práctica laboral diaria.

… si eres del mundo de la empresa

Te recomiendo que leas libros de Stephen R. Covey. En todas sus obras está presente el paradigma “yo gano, tú ganas” aplicado al mundo empresarial.